One more time

•septiembre 15, 2017 • Dejar un comentario

By Victor Munguia

Since I met you,
J’écris des mots d’amour
my life has been reborn
like a bird in blue sky

I must accept that
I never forgot you,
your face and charm
your armani deluxe

My watch run too fast
I fly over few affairs
and I ask myself what love
what night is only mine

I don’t want a dramatic change
your house will be your house,
my little room has mirrors on,
where you never appeared in

There is another armoire
at the end of this corridor,
long coats, shoes, books,
from the past, long time ago.

You and me in this place
can change the world,
one more time
once again.

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La historia me absolverá*

•septiembre 9, 2017 • Dejar un comentario

Señores magistrados:

Nunca un abogado ha tenido que ejercer su oficio en tan difíciles condiciones: nunca contra un acusado se había cometido tal cúmulo de abrumadoras irregularidades. Uno y otro, son en este caso la misma persona.

Como abogado, no ha podido ni tan siquiera ver el sumario y, como acusado, hace hoy setenta y seis días que está encerrado en una celda solitaria, total y absolutamente incomunicado, por encima de todas las prescripciones humanas y legales. Quien está hablando aborrece con toda su alma la vanidad pueril y no están ni su ánimo ni su temperamento para poses de tribuno ni sensacionalismo de ninguna índole.

Si he tenido que asumir mi propia defensa ante este tribunal se debe a dos motivos. Uno: porque prácticamente se me privó de ella por completo; otro: porque sólo quien haya sido herido tan hondo, y haya visto tan desamparada la patria y envilecida la justicia, puede hablar en una ocasión como ésta con palabras que sean sangre del corazón y entrañas de la verdad.

Como resultado de tantas maquinaciones turbias e ilegales, por voluntad de los que mandan y debilidad de los que juzgan, heme aquí en este cuartico del Hospital Civil, adonde se me ha traído para ser juzgado en sigilo, de modo que no se me oiga, que mi voz se apague y nadie se entere de las cosas que voy a decir.

Para qué se quiere ese imponente Palacio de Justicia, donde los señores magistrados se encontrarán, sin duda, mucho más cómodos? No es conveniente, os lo advierto, que se imparta justicia desde el cuarto de un hospital rodeado de centinelas con bayonetas calada, porque pudiera pensar la ciudadanía que nuestra justicia está enferma y está presa.

El problema de la tierra, el problema de la industrialización, el problema de la vivienda, el problema del desempleo, el problema de la educación y el problema de la salud del pueblo; he ahí concretados los seis puntos a cuya solución se hubieran encaminado resueltamente nuestros esfuerzos, junto con la conquista de las libertades públicas y la democracia política. Quizás luzca fría y teórica esta exposición, si no se conoce la espantosa tragedia que está viviendo el país en estos seis órdenes, sumada a la más humillante opresión política.

Cuando vosotros juzgáis a un acusado por robo, señores magistrados, no le preguntáis cuánto tiempo lleva sin trabajo, cuántos hijos tiene, qué días de la semana comió y qué días no comió, no os preocupáis en absoluto por las condiciones sociales del medio donde vive: lo enviáis a la cárcel sin más contemplaciones.

Allí no van los ricos que queman almacenes y tiendas para cobrar las pólizas de seguro, aunque se quemen también algunos seres humanos, porque tienen dinero de sobra para pagar abogados y sobornar magistrados.

Enviáis a la cárcel al infeliz que roba por hambre, pero ninguno de los cientos de ladrones que han robado millones al Estado durmió nunca una noche tras las rejas: cenáis con ellos a fin de año en algún lugar aristocrático y tienen vuestro respeto.

En Cuba, cuando un funcionario se hace millonario de la noche a la mañana y entra en la cofradía de los ricos, puede ser recibido con las mismas palabras de aquel opulento personaje de Balzac, Taillefer, cuando brindó por el joven que acababa de heredar una inmensa fortuna: “¡Señores, bebamos al poder del oro! El señor Valentín, seis veces millonario, actualmente acaba de ascender al trono. Es rey, lo puede todo, está por encima de todo, como sucede a todos los ricos. En lo sucesivo la igualdad ante la ley, consignada al frente de la Constitución, será un mito para él, no estará sometido a las leyes, sino que las leyes se le someterá. Para los millonarios no existen tribunales ni sanciones.”

Para mis compañeros muertos no clamo venganza. Como sus vidas no tenían precio, no podrían pagarlas con las suyas todos los criminales juntos. No es con sangre como pueden pagarse las vidas de los jóvenes que mueren por el bien de un pueblo; la felicidad de ese pueblo es el único precio digno que puede pagarse por ellas.

Mis compañeros, además, no están ni olvidados ni muertos; viven hoy más que nunca y sus matadores han de ver aterrorizados cómo surge de sus cadáveres heroicos el espectro victorioso de su ideas.

Que hable por mí el Apóstol: “Hay un límite al llanto sobre las sepulturas de los muertos, y es el amor infinito a la patria y a la gloria que se jura sobre sus cuerpos, y que no teme ni se abata ni se debilita jamás; porque los cuerpos de los mártires son el altar más hermoso de la honra.”

Señores magistrados: Yo soy aquel ciudadano humilde que un día presentó inútilmente ante los tribunales para pedirles que castigaran a los ambiciosos que violaron las leyes e hicieron trizas nuestras instituciones, y ahora, cuando es a mí a quien se acusa de querer derrocar este régimen ilegal y restablecer la Constitución legítima de la República, se me tiene setenta y seis días incomunicado en una celda, sin hablar con nadie ni ver siquiera a mi hijo; se me conduce por la ciudad entre dos ametralladoras de trípode, se me traslada a este hospital para juzgarme secretamente con toda severidad y un fiscal con el Código en la mano, muy solemnemente, pide para mí veintiséis años de cárcel.

Termino mi defensa, no lo haré como hacen siempre todos los letrados, pidiendo la libertad del defendido; no puedo pedirla cuando mis compañeros están sufriendo ya en Isla de Pinos ignominiosa prisión. Enviadme junto a ellos a compartir su suerte, es inconcebible que los hombres honrados estén muertos o presos en una república donde está de presidente un criminal y un ladrón.

En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no la ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa, La historia me absolverá.

*Fragmento del Alegato de Defensa del Comandante Fidel Castro durante el juicio en su contra por la toma de los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo.

Amar es otra cosa

•septiembre 5, 2017 • Dejar un comentario

De Victor Munguía

No quiero que me digas te quiero
para poder justificar tus deseos
de acostarte conmigo esta noche

Es muy tarde y debo llegar a casa
donde nadie me espera con ansias,
y me embarco en naves cibernéticas
que me alejan de tus pensamientos

El amor es un momento, pasa y,
es precario guardar recuerdos,
como cosas viejas en el desván.

No quiero que pienses
que no me gustas ni te imagino
sucede que a veces resulta
complicado ser tan automatizado

No me digas te quiero,
porque amar es otra cosa
muy distinta a tenderse en una cama
y morir un poco, a besos.

Roxana

•agosto 21, 2017 • Dejar un comentario

De Victor Munguía

Caminando por el Parque Universitario
te vi venir lo recuerdo todo ahora
llevabas una cartera de cuero beige,
blusa blanca, jeans azules y tacones

Los poetas sentados en bancas descoloridas
escriben en cuadernos de hojas largas,
sus frondosas melenas,y lentes los delatan
están pintando el mundo en prosa y verso.

Como serpentinas que circulan la alegria
y se quedan en las coplas viejas y nuevas
tu figura divina emerge en este nuevo orden
y en el fondo se escucha un vals peruano

Vuelas por mi cielo con halo de misterio,
yo que soy un transeúnte, el tipo que pasaba
no me detengo a mirarte,no te digo preciosa
porque nunca fui trás de fugaces ilusiones

Me acomodo en esta banca vacía,
escucho debates filosóficos que no importan
me sorprende el crepúsculo de la hora,
no hay clases, los salones están vacíos

En el aula inmensa de puertas abiertas,
el taller de arte escénico concentra
autodidactas,alumnos,bohemios y cantores
historias que nadie conoce todavía

Te miro diosa lejana, intocable,
tus ojos café se distraen en los mios
como en un poema de noche plateada
te rescato, me liberas, nos amamos

Los poetas escriben para nosotros,
los juglares nos dedican melodías,
al fin estás a mi lado y no quiero
que acabe este domingo de fantasías

Estación de amor

•agosto 17, 2017 • Dejar un comentario

De Victor Munguia

Quiero ser el rockero del poster
mirarte a través de una ventana
que estés desnuda y ver tu cara
sin que sepas ni me veas

Me iré sonriendo en una caja de Marlboro
y la gente creerá que ya estoy muerto
pero mi cigarrillo seguirá encendido
aunque mi corazón no palpite más nunca

Desde allá voy a pensar en ti de nuevo
y mis manos frias buscarán mis bolsillos
subiré el cuello de mi jacket para cubrir
mi garganta enronquecida por trasnoches

Es posible que en aquel instante supremo
ya no veas al rockero del poster que soy
Quizás, ese dia no me recuerdes más
en el bosque de letras que formamos

Volveré por la misma larga vereda
no sé si pueda reconocer La Colmena
entre mis narrow streets of cobblestone
y volaré hacia tu espacio cibernético

Es tarde cuando pienso en el retorno
en encontrarte con la misma vincha
tal vez ya no estás y todo es vano,
estación de amor, tiempo en rock

Poema del Amor Imposible

•agosto 11, 2017 • Dejar un comentario

De José Angel Buesa, poeta cubano.

Esta noche pasaste por mi camino
y me tembló en el alma no sé qué afán
pero yo estoy consciente de mi destino
que es mirarte de lejos y nada más.

No, tú nunca dijiste que hay primavera
en las rosas ocultas de tu rosal,
ni yo debo mirarte de otra manera
que mirarte de lejos y nada más.

Y así pasas a veces tranquila y bella,
así como esta noche te vi pasar,
más yo debo mirarte como una estrella
que se mira de lejos y nada más.

Y así pasan las rosas de cada día
dejando las raíces que no se van,
y yo con mi secreta melancolía
de mirarte de lejos y nada más.

Y así seguirás siempre, siempre prohibida,
más allá de la muerte, si hay más allá,
porque en esa vida, si hay otra vida,
te miraré de lejos y nada más.

Embeleso

•agosto 9, 2017 • Dejar un comentario

Si en un pasaje de la vida
nos encontramos lejos de todos
y tenemos tiempo para charlar
un poco, aunque sea un rato,
voy a contarte de mis sueños
de mis noches y mis días sin ti,
y sabrás cuánto te he querido
cuanto y tanto te esperé.

Será de ficción que nos rodeen,
un tráfico infernal,extraña gente,
felicidad en calles deterioradas
sin abrazos para caminar contigo

Y cuando por fin descubras
que viví mil fábulas, epopeyas
navegando los mares, pasando
por aldeas, ciudades, burgos,
con multitudes de rostros
que miré como si fuesen ilusos
fantasmas de un pasado triste,
yo estaré esperando tu respuesta

Si algún dia nos encontramos,
dame tu mano y guiame a la luz
hace mucho estoy entre tinieblas
solo porque me faltas tú.