My Song

•febrero 16, 2017 • Dejar un comentario

By Victor Munguia

If someone crosses the road
singing something you don’t know
dressing like an old cowboy,
listen the lyrics of his song

Every word has a meaning for
long time strangers together
sharing common hopes and worries
praying to the same unique God

The Lord already knows how much
I love to sing every morning
when the sun burns the earth
and it shines over you and me

None can overcome change,
breakup, leaving the life
we call routine, existence,
our saga beyond our world

If someone crosses the road,
silent, no rhythm, no lyrics,
it’s time to be strangers,
my song is about to end

Amor en Bowery

•enero 16, 2017 • Dejar un comentario

De Victor Munguia

La ciudad quedó vacía,
no hay vendedores en la via
la lluvia humedece la rambla
pero voy hacia tu encuentro

Podrás doblegar el frio invierno,
las chaquetas, las botas de nieve ?
Tú que no quieres aprender inglés
dime cuanto transforma tu sonrisa?

Yo no soy Bukowski, no me distraen
mis vecinos ni the ice cream people
mis pensamientos están contigo,
en un cielo infinito de estrellas

No hay luna que brille si no estás
no hay noches imponentes en Chinatown
cuando no pasas por Canal Street
con el look de famosa del siglo XXI

No necesitas decirme welcome back
nunca estuve solo, yo te recordé,
yo que te imagino en una mesa roja
de un restaurante chino en Bowery

Aquí estoy desafiando las distancias,
y sonrio con la felicitad inmensa
de todos los eneros que viví por ti
que escribí por tí, que soñé por ti

Un pacto

•enero 13, 2017 • Dejar un comentario

De Ezra Pound

Hago un pacto contigo Walt Withman
Yo te detestado bastante suficiente

Vengo a ti como un niño grande
que ha tenido un cabeza de cerdo como padre;
soy bastante mayor para hacer amigos.

Eso fue lo que rompió la madera nueva,
ahora es tiempo para tallarla.
Nosotros tenemos savia y una raiz
Hagamos comercio entre nosotros.

Noción de Patria

•enero 8, 2017 • Dejar un comentario

De Mario Benedetti

Cuando resido en este país
que no sueña
cuando vivo en esta ciudad
sin párpados
donde sin embargo mi mujer
me entiende
y ha quedado mi infancia
y envejecen mis padres
y llamo a mis amigos
de vereda a vereda
y puedo ver los árboles
desde mi ventana
olvidados y torpes
a las tres de la tarde
siento que algo me cerca
y me oprime
como si una sombra espesa
y decisiva
descendiera sobre mí
y sobre nosotros
para encubrir a ese alguien
que siempre afloja
el viejo detonador
de la esperanza.

Cuando vivo en esta ciudad
sin lágrimas
que se ha vuelto egoísta
de puro generosa
que ha perdido su ánimo
sin haberlo gastado
pienso que al fin
ha llegado el momento
de decir adiós
a algunas presunciones
de alejarse tal vez
y hablar otros idiomas
donde la indiferencia
sea una palabra obscena.

Confieso que otras veces
me he escapado.
Diré ante todo
que me asomé al Arno
que hallé en las librerías
de Charing Cross
cierto Byron firmado
por el vicario Bull
en una navidad
de hace setenta años.

Desfilé entre los borrachos de Bowery
y entre los Brueghel de la Pinacoteca
comprobé cómo puede trastornarse
el equipo sonoro del Chateau de Langeais
explicando medallas e incensarios
cuando en verdad había sólo armaduras.

Sudé en Dakar por solidaridad
vi turbas galopando hasta la Monna Lisa
y huyendo sin mirar a Botticelli
vi curas madrileños abordando a rameras
y en casa de Rembrandt turistas de Dallas
que preguntaban por el comedor
suecos amontonados en dos metros de sol
y en Copenhague la embajada rusa
y la embajada norteamericana
separadas por un lindo cementerio.

Vi el cadáver de Lídice
cubierto por la nieve
y el carnaval de Río
cubierto por la samba
y en Tuskegee
el rabioso optimismo de los negros
probé en Santiago
el caldillo de congrio
y recibí el Año Nuevo
en Times Square
sacándome cornetas del oído.

Vi a Ingrid Bergman
correr por la Rue Blanche
y salvando las obvias diferencias
vi a Adenauer entre débiles
aplausos vieneses
vi a Kruschev saliendo
de Pennsylvania Station
y salvando otra vez las diferencias
vi un toro de pacífico abolengo
que no quería matar a su torero.

Vi a Henry Miller
lejos de sus trópicos
con una insolación mediterránea
y me saqué una foto
en casa de Jan Neruda
dormí escuchando
a Wagner en Florencia
y oyendo a un suizo
entre Ginebra y Tarascón

Vi a gordas y humildes
artesanas de Pomaire
y a tres monjitas jóvenes
en el Carnegie Hall
marcando el jazz
con negros zapatones
vi a las mujeres
más lindas del planeta
caminando sin mí
por la Vía Nazionale.

Miré
admiré
traté de comprender
creo que en buena parte
he comprendido
y es estupendo
todo es estupendo
sólo allá lejos
puede uno saberlo
y es una linda vacación
es un rapto de imágenes
es un alegre diccionario
es una fácil recorrida
es un alivio.

Pero ahora no me quedan más excusas
porque se vuelve aquí
siempre se vuelve.

La nostalgia se escurre de los libros
se introduce debajo de la piel
y esta ciudad sin párpados
este país que nunca sueña
de pronto se convierte en el único sitio
donde el aire es mi aire
y la culpa es mi culpa

Y en mi cama hay un pozo que es mi pozo
y cuando extiendo el brazo estoy seguro
de la pared que toco o del vacío
y cuando miro el cielo
veo acá mis nubes y allí mi Cruz del Sur
mi alrededor son los ojos de todos
y no me siento al margen
ahora ya sé que no me siento al margen.

Quizá mi única noción de patria
sea esta urgencia de decir Nosotros
quizá mi única noción de patria
sea este regreso al propio desconcierto.

A la muerte de un poeta

•enero 3, 2017 • Dejar un comentario

De Victor Munguía

Los poetas llegaron a la Plaza,
la turba los recibía en silencio
querian decir muchas cosas
pero estaban absortos, heridos

Son distintos al resto de la gente
tienen el estilo de vestir parecido
la mirada que no mira, el saludo,
la palabra correcta, el sentido

Iban a hablar de su vida,
rescatar leyendas,pasiones
su historia,amores y tragedias,
inmortalizar sus versos ?

Las dictaduras son bestias heridas
dan zarpazos ciegos,matan por matar,
y hieren a quienes no deben,
por falta de entendimiento, dijeron.

El no estaba de cuerpo presente,
tal vez seguía todavia en la Morgue,
en la casa de sus familiares,
o en poder del médico legista

Los poetas querian ensalzar
su valor humano, su ejemplo,
su lucha,su combate de palabras,
lo hermoso de su existencia

Con el mismo rictus de tristeza
los jeans, las bufandas y lentes
se tomaron las manos firmemente
repitiendo su nombre en voz alta

Aunque lo habia conocido poco
no podia evitar recordar su rostro,
sus versos y locuras de aedo
sus convicciones y delirios

Me acerqué al círculo de poetas
les pedí permiso, y firmé su foto,
fue un instante conmovedor,
memorable, un ritual único

Y en la multitud impresionante
quedé rodeado de bardos y bohemios,
unidos sin ideologías ni partidos,
a la muerte de un poeta.

Devaneo

•enero 1, 2017 • Dejar un comentario

De Victor Munguía

Vuelvo a mi puerto pequeño
las embarcaciones de pesca
desaparecen en las brumas
y el ocaso llega lentamente

Desde la orilla las mujeres
miran extasiadas el horizonte
los marineros no llevan uniforme
son soldados de la tierra

Las monedas caen de los bolsillos
y los vagos y rapaces las recogen
corren como fantasmas, gritan,
chillan palabras sin coherencia

Absorto,demodé en una aldea
insólito paraje del planeta
divino espacio luminoso
glorificación de ghettos

Siluetas hechizadas avizoran
los barcos que aún se van
No queda nada en Elizabeth
solo cerveza y desenfreno

Ofrezco una copa a la nueva amiga
que encuentro entre música latina
reflectores, embeleso y delirio,
y ella toca mi bufanda, mi corbata

Le digo que me gusta mucho
mientras bailamos abrazados
una balada de Julio Iglesias
que destruye los sentimientos

Cuando se vaya la noche y no haya
recuerdos en las notas de una canción
volveremos a ser pasajeros de la vida
con preocupaciones y cosas diferentes

Vuelvo a mi puerto pequeño,
una parte de mi tercer mundo
épica victoria sobre el imperio
sonrisa de mujer, lascivia.

Rostros

•diciembre 30, 2016 • Dejar un comentario

De Victor Munguia

Cuando llegué con mi guitarra
la estación estaba en silencio
pienso que te fuiste en tren
y no miras por la ventana

Hay un tumulto de taxis amarillos
sus pasajeros de rostros serios
por las ventanas rotas fuman,
y ladran perros en la lejania

Tú eres todo menos una estrella,
una voz de gaviota ensoñadora
que vuela en bandada por mi espacio
pero te vas y no te puedo alcanzar

Si no nos encontramos es porque
tengo un boleto hacia Manhattan
voy con rumbo a la Octava Avenida
estoy muy lejos del Estado Jardin

Y no puedes nunca vas a poder
llegar hasta aqui donde estoy
porque mi corazón no recuerda
instantes, pasajes, momentos

Hay reflectores, bocinas, gritos
gente pobre, gente rica y otros
que caminan cargando sus sueños
en medio de todos aqui estoy

Mi guitarra quiere volver a casa,
renunciar, memorizar canciones,
vestirse con motorcycle jackets
y no tomar café muy tarde

No nos encontramos esta mañana
en mis bolsillos de credit cards,
ambiciosos de capturar la vida
y convertirla en eternidad.\