Personajes de Ficción

•noviembre 13, 2017 • Dejar un comentario

De Victor Munguía

Es una noche de estrellas,
te miro desde mi ventana,
y me pregunto en la distancia
Cómo te digo que te amo?

Es una noche para inventarte
pero estás cerca y eres real
mientras yo no he podido escapar
de las páginas de mis comic books.

Ya escondí las revistas de Batman,
me alejé de las ciudades góticas,
y caí en el abismo en que vivo
sin abrir mis alas para salvarme

Cómo decirte que quiero estar vivo,
en un parque, regalarte una rosa roja
si mis tardes de lluvia son tristes
lejos de esta urbe y tu encanto?

Te parece poco vivir en anarquia?
Yo soy más Nietzche que Sorel,
abandoné dogmas y puertos viejos,
por viajes galácticos infinitos.

Y no voy a escribir este poema,
tampoco navegaré por senderos
ni me atraerán las carteleras
y nunca sabrás que te quiero

Anuncios

Los locos no son poetas

•octubre 30, 2017 • Dejar un comentario

De Victor Munguía

Me dijeron que andabas por el mundo
visitando lugares que no imagino,
sonriendo a un gentío que nunca veo,
posando tus pies en tierra y lodo

Pero yo que no creo en la lógica,
en la rutina y reflexiones sabias
me fui a comprar en un supermarket,
pensando encontrarte casualmente.

Hay muchos coches en el parqueadero,
y no está tu sports utility truck,
subo a mi crown victoria blanco, y
creo en la pureza de los automoviles

Allá,en ciudades ignotas y tristes
se van quedando las tardes de sol
porque pasan los años presurosos,
y me siento cansado de esta espera

Mientras te escondes en las villas,
y llegas a montañas inhóspitas,
no piensas en nada, no sabes nada
de lo que la urbe siente ahora.

Y yo he llegado a los rascacielos,
inventé luces de cartelera y reí,
sin motivo,ante un reloj inmenso,
porque los poetas no son locos.

Hoy,por primera vez sonreí, sin ti.

Todavía ayer..

•octubre 16, 2017 • Dejar un comentario

De Victor Munguía

Sé que ahora eres una vieja
que no caminas más por La Colmena
que vives en un barrio rico y,
votas por los dueños del Perú.

Ya pasaron muchos años sin verte,
he llegado a tierras lejanas,
vi multitudes,tomé muchas fotos,
escribí articulos de protesta.

Hay cosas que ahora no comprenderás
no porque seas una vieja alhajada
y uniformes al chofer y la sirvienta
en tu mansión versallesca en Lima

Me veo estático en una foto escaneada,
traida conmigo en álbumes peruanos
allí están mi casa grande,mis padres
mis hermanos, y mi perro Bobby.

Sé que no me vas a entender porque
sigo siendo el mismo estudiantillo
de pelo largo que protesta furioso,
yo sigo siendo el mismo, lo ves ?

One more time

•septiembre 15, 2017 • Dejar un comentario

By Victor Munguia

Since I met you,
J’écris des mots d’amour
my life has been reborn
like a bird in blue sky

I must accept that
I never forgot you,
your face and charm
your armani deluxe

My watch run too fast
I fly over few affairs
and I ask myself what love
what night is only mine

I don’t want a dramatic change
your house will be your house,
my little room has mirrors on,
where you never appeared in

There is another armoire
at the end of this corridor,
long coats, shoes, books,
from the past, long time ago.

You and me in this place
can change the world,
one more time
once again.

La historia me absolverá*

•septiembre 9, 2017 • Dejar un comentario

Señores magistrados:

Nunca un abogado ha tenido que ejercer su oficio en tan difíciles condiciones: nunca contra un acusado se había cometido tal cúmulo de abrumadoras irregularidades. Uno y otro, son en este caso la misma persona.

Como abogado, no ha podido ni tan siquiera ver el sumario y, como acusado, hace hoy setenta y seis días que está encerrado en una celda solitaria, total y absolutamente incomunicado, por encima de todas las prescripciones humanas y legales. Quien está hablando aborrece con toda su alma la vanidad pueril y no están ni su ánimo ni su temperamento para poses de tribuno ni sensacionalismo de ninguna índole.

Si he tenido que asumir mi propia defensa ante este tribunal se debe a dos motivos. Uno: porque prácticamente se me privó de ella por completo; otro: porque sólo quien haya sido herido tan hondo, y haya visto tan desamparada la patria y envilecida la justicia, puede hablar en una ocasión como ésta con palabras que sean sangre del corazón y entrañas de la verdad.

Como resultado de tantas maquinaciones turbias e ilegales, por voluntad de los que mandan y debilidad de los que juzgan, heme aquí en este cuartico del Hospital Civil, adonde se me ha traído para ser juzgado en sigilo, de modo que no se me oiga, que mi voz se apague y nadie se entere de las cosas que voy a decir.

Para qué se quiere ese imponente Palacio de Justicia, donde los señores magistrados se encontrarán, sin duda, mucho más cómodos? No es conveniente, os lo advierto, que se imparta justicia desde el cuarto de un hospital rodeado de centinelas con bayonetas calada, porque pudiera pensar la ciudadanía que nuestra justicia está enferma y está presa.

El problema de la tierra, el problema de la industrialización, el problema de la vivienda, el problema del desempleo, el problema de la educación y el problema de la salud del pueblo; he ahí concretados los seis puntos a cuya solución se hubieran encaminado resueltamente nuestros esfuerzos, junto con la conquista de las libertades públicas y la democracia política. Quizás luzca fría y teórica esta exposición, si no se conoce la espantosa tragedia que está viviendo el país en estos seis órdenes, sumada a la más humillante opresión política.

Cuando vosotros juzgáis a un acusado por robo, señores magistrados, no le preguntáis cuánto tiempo lleva sin trabajo, cuántos hijos tiene, qué días de la semana comió y qué días no comió, no os preocupáis en absoluto por las condiciones sociales del medio donde vive: lo enviáis a la cárcel sin más contemplaciones.

Allí no van los ricos que queman almacenes y tiendas para cobrar las pólizas de seguro, aunque se quemen también algunos seres humanos, porque tienen dinero de sobra para pagar abogados y sobornar magistrados.

Enviáis a la cárcel al infeliz que roba por hambre, pero ninguno de los cientos de ladrones que han robado millones al Estado durmió nunca una noche tras las rejas: cenáis con ellos a fin de año en algún lugar aristocrático y tienen vuestro respeto.

En Cuba, cuando un funcionario se hace millonario de la noche a la mañana y entra en la cofradía de los ricos, puede ser recibido con las mismas palabras de aquel opulento personaje de Balzac, Taillefer, cuando brindó por el joven que acababa de heredar una inmensa fortuna: “¡Señores, bebamos al poder del oro! El señor Valentín, seis veces millonario, actualmente acaba de ascender al trono. Es rey, lo puede todo, está por encima de todo, como sucede a todos los ricos. En lo sucesivo la igualdad ante la ley, consignada al frente de la Constitución, será un mito para él, no estará sometido a las leyes, sino que las leyes se le someterá. Para los millonarios no existen tribunales ni sanciones.”

Para mis compañeros muertos no clamo venganza. Como sus vidas no tenían precio, no podrían pagarlas con las suyas todos los criminales juntos. No es con sangre como pueden pagarse las vidas de los jóvenes que mueren por el bien de un pueblo; la felicidad de ese pueblo es el único precio digno que puede pagarse por ellas.

Mis compañeros, además, no están ni olvidados ni muertos; viven hoy más que nunca y sus matadores han de ver aterrorizados cómo surge de sus cadáveres heroicos el espectro victorioso de su ideas.

Que hable por mí el Apóstol: “Hay un límite al llanto sobre las sepulturas de los muertos, y es el amor infinito a la patria y a la gloria que se jura sobre sus cuerpos, y que no teme ni se abata ni se debilita jamás; porque los cuerpos de los mártires son el altar más hermoso de la honra.”

Señores magistrados: Yo soy aquel ciudadano humilde que un día presentó inútilmente ante los tribunales para pedirles que castigaran a los ambiciosos que violaron las leyes e hicieron trizas nuestras instituciones, y ahora, cuando es a mí a quien se acusa de querer derrocar este régimen ilegal y restablecer la Constitución legítima de la República, se me tiene setenta y seis días incomunicado en una celda, sin hablar con nadie ni ver siquiera a mi hijo; se me conduce por la ciudad entre dos ametralladoras de trípode, se me traslada a este hospital para juzgarme secretamente con toda severidad y un fiscal con el Código en la mano, muy solemnemente, pide para mí veintiséis años de cárcel.

Termino mi defensa, no lo haré como hacen siempre todos los letrados, pidiendo la libertad del defendido; no puedo pedirla cuando mis compañeros están sufriendo ya en Isla de Pinos ignominiosa prisión. Enviadme junto a ellos a compartir su suerte, es inconcebible que los hombres honrados estén muertos o presos en una república donde está de presidente un criminal y un ladrón.

En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no la ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa, La historia me absolverá.

*Fragmento del Alegato de Defensa del Comandante Fidel Castro durante el juicio en su contra por la toma de los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo.

Amar es otra cosa

•septiembre 5, 2017 • Dejar un comentario

De Victor Munguía

No quiero que me digas te quiero
para poder justificar tus deseos
de acostarte conmigo esta noche

Es muy tarde y debo llegar a casa
donde nadie me espera con ansias,
y me embarco en naves cibernéticas
que me alejan de tus pensamientos

El amor es un momento, pasa y,
es precario guardar recuerdos,
como cosas viejas en el desván.

No quiero que pienses
que no me gustas ni te imagino
sucede que a veces resulta
complicado ser tan automatizado

No me digas te quiero,
porque amar es otra cosa
muy distinta a tenderse en una cama
y morir un poco, a besos.

Roxana

•agosto 21, 2017 • Dejar un comentario

De Victor Munguía

Caminando por el Parque Universitario
te vi venir lo recuerdo todo ahora
llevabas una cartera de cuero beige,
blusa blanca, jeans azules y tacones

Los poetas sentados en bancas descoloridas
escriben en cuadernos de hojas largas,
sus frondosas melenas,y lentes los delatan
están pintando el mundo en prosa y verso.

Como serpentinas que circulan la alegria
y se quedan en las coplas viejas y nuevas
tu figura divina emerge en este nuevo orden
y en el fondo se escucha un vals peruano

Vuelas por mi cielo con halo de misterio,
yo que soy un transeúnte, el tipo que pasaba
no me detengo a mirarte,no te digo preciosa
porque nunca fui trás de fugaces ilusiones

Me acomodo en esta banca vacía,
escucho debates filosóficos que no importan
me sorprende el crepúsculo de la hora,
no hay clases, los salones están vacíos

En el aula inmensa de puertas abiertas,
el taller de arte escénico concentra
autodidactas,alumnos,bohemios y cantores
historias que nadie conoce todavía

Te miro diosa lejana, intocable,
tus ojos café se distraen en los mios
como en un poema de noche plateada
te rescato, me liberas, nos amamos

Los poetas escriben para nosotros,
los juglares nos dedican melodías,
al fin estás a mi lado y no quiero
que acabe este domingo de fantasías