La casa vacía

•marzo 26, 2017 • Dejar un comentario

De Manuel Scorza

Voy a la casa
donde no viviremos
a mirar los muros
que no se levantarán.

Paseo las estancias
y abro las ventanas
para que entre el Tiempo
del Ayer envejecido.

Si vieras!
Entre las buganvillas
cansadamente juegan los hijos
que jamás tendremos.

Yo los miro. Ellos me miran.
Mi corazón humea.
Éste es el sitio
donde mi corazón humea.

Y a esta hora,
en el balcón, callada,
yo sé que tú también te mueres
y piensas en mí hasta desangrarte.
Yo también pienso en ti.

Óyeme donde estés:
por esta herida no sale sólo sangre:
me salgo yo.

Viento del Olvido

•marzo 23, 2017 • Dejar un comentario

De Manuel Scorza

Como a todas las muchachas del mundo,
también a Ella, tejiéronla con sus sueños,
los hombres que la amaban.
y yo la amaba.

Pudo ser para otros
un rostro que el Viento del Olvido
borra a cada instante.
Pudo ser, pero yo la amaba.

Yo veía las cosas más sencillas
volverse misteriosas
cuando Ella las tocaba.

Porque las estrellas de la noche
Ella con su mano las sembraba!

Los días de esmeralda,
los pájaros tranquilos,
los rocíos azules,
Ella los creaba!

Yo me emocionaba
con sólo verla pisar la hierba.

Ah, si tus ojos me miraran todavía!
Esta noche no tendría tanta noche.
Esta noche la lluvia caería sin mojarme.

Porque la lluvia no empapa
a los que se pierden en el bosque
de sus sueños relucientes,
y sus días no terminan
y son sus noches transparentes.

Dónde estás ahora?,
En qué ciudad, en qué penumbra,
en cuál bosque te desconocen las luciérnagas?

Tal vez mientras escribo
estás en un suburbio,
sola, inerme, abandonada.
Abandonada, no!

En tu ausencia
mi corazón todas las tardes muere.

Idilio Muerto

•marzo 19, 2017 • Dejar un comentario

De César Vallejo

Qué estará haciendo a esta hora
mi andina y dulce Rita
de junco y capulí;
ahora que me asfixia Bizancio,
y que dormita la sangre,
como flojo cognac,
dentro de mí.

Dónde estarán sus manos
que en actitud contrita
planchaban por las tardes
blancuras por venir;
ahora, en esta lluvia que me quita
las ganas de vivir.

Qué será de su falda de franela;
de sus afanes; de su andar;
de su sabor a cañas
de mayo del lugar.

Ha de estarse en la puerta
mirando algún celaje,
y al fin dirá temblando
Qué frío hay Jesús!.

Y llorará en las tejas
un pájaro salvaje.

Tango del Viudo

•marzo 18, 2017 • 1 comentario

De Pablo Neruda

Oh Maligna,
ya habrás hallado la carta,
ya habrás llorado de furia,
y habrás insultado
el recuerdo de mi madre
llamándola perra podrida
y madre de perros.

Ya habrás bebido sola,
solitaria, el té del atardecer
mirando mis viejos zapatos
vacíos para siempre

Y ya no podrás recordar
mis enfermedades,mis sueños nocturnos,
mis comidas,sin maldecirme en voz alta
como si estuviera allí aún
quejándome del trópico
de los coolíes corringhis,
de las venenosas fiebres
que me hicieron tanto daño
y de los espantosos ingleses
que odio todavía.

Maligna, la verdad,
qué noche tan grande,
qué tierra tan sola!

He llegado otra vez
a los dormitorios solitarios,
a almorzar en los restaurantes
comida fría, y otra vez tiro al suelo
los pantalones y las camisas,
no hay perchas en mi habitación,
ni retratos de nadie en las paredes

Cuánta sombra de la que hay en mi alma
daría por recobrarte,y qué amenazadores
me parecen los nombres de los meses,
y la palabra invierno qué sonido
de tambor lúgubre tiene

Enterrado junto al cocotero
hallarás más tarde el cuchillo
que escondí allí por temor
de que me mataras,
y ahora repentinamente
quisiera oler su acero de cocina
acostumbrado al peso de tu mano
y al brillo de tu pie:
bajo la humedad de la tierra,
entre las sordas raíces,
de los lenguajes humanos
el pobre sólo sabría tu nombre,
y la espesa tierra no comprende tu nombre
hecho de impenetrables substancias divinas.

Así como me aflige pensar
en el claro día de tus piernas
recostadas como detenidas
y duras aguas solares,
y la golondrina que durmiendo
y volando vive en tus ojos,
y el perro de furia
que asilas en el corazón
así también veo las muertes
que están entre nosotros desde ahora,
y respiro en el aire la ceniza y lo destruido,
el largo, solitario espacio
que me rodea para siempre.

Daría este viento del mar gigante
por tu brusca respiración
oída en largas noches
sin mezcla de olvido,
uniéndose a la atmósfera
como el látigo
a la piel del caballo.

Y por oírte orinar,
en la oscuridad,
en el fondo de la casa,
como vertiendo una miel delgada,
trémula, argentina, obstinada.

Cuántas veces entregaría
este coro de sombras que poseo,
y el ruido de espadas inútiles
que se oye en mi alma,
y la paloma de sangre
que está solitaria en mi frente
llamando cosas desaparecidas,
seres desaparecidos,
substancias extrañamente
inseparables y perdidas.

Pedro Rojas

•marzo 16, 2017 • Dejar un comentario

De César Vallejo

Solía escribir
con su dedo grande en el aire:
Viban los compañeros! Pedro Rojas”,
de Miranda de Ebro, padre y hombre,
marido y hombre, ferroviario y hombre,
padre y más hombre, Pedro y sus dos muertes.

Papel de viento,lo han matado: pasa!
Pluma de carne,lo han matado: pasa!
Abisa a todos compañeros pronto!

Palo en el que han colgado su madero,
lo han matado; lo han matado
al pie de su dedo grande!
Han matado,a la vez,a Pedro,a Rojas!

Viban los compañeros
a la cabecera de su aire escrito!
Viban con esta b del buitre
en las entrañasde Pedro y de Rojas,
del héroe y del mártir!

Registrándole, muerto,sorprendiéronle
en su cuerpo,un gran cuerpo,para el alma del mundo,
y en la chaqueta una cuchara muerta.

Pedro también solía comer
entre las criaturas de su carne,
asear, pintar la mesa y vivir dulcemente
en representación de todo el mundo.

Y esta cuchara anduvo en su chaqueta,
despierto o bien cuando dormía,
siempre, cuchara muerta viva,
ella y sus símbolos.

Abisa a todos compañeros pronto!
Viban los compañeros !
al pie de esta cuchara para siempre!

Lo han matado, obligándole a morir
a Pedro, a Rojas, al obrero,al hombre,
a aquél que nació muy niñín,mirando al cielo,
y que luego creció, se puso rojo
y luchó con sus células, sus nos,
sus todavías, sus hambres, sus pedazos.

Lo han matado suavemente
entre el cabello de su mujer,
la Juana Vásquez,
a la hora del fuego,al año del balazo
y cuando andaba cerca ya de todo.

Pedro Rojas, así, después de muerto,
se levantó, besó su catafalco ensangrentado,
lloró por España y volvió a escribir
con el dedo en el aire:“Viban los compañeros!
Pedro Rojas”.

Su cadáver estaba lleno de mundo.

Dulce Hebrea

•marzo 10, 2017 • Dejar un comentario

De César Vallejo

Dulce hebrea, desclava mi tránsito de arcilla;
desclava mi tensión nerviosa y mi dolor
Desclava, amada eterna, mi largo afán y los
dos clavos de mis alas y el clavo de mi amor!

Regreso del desierto donde he caído mucho;
retira la cicuta y obséquiame tus vinos:
espanta con un llanto de amor a mis sicarios,
cuyos gestos son férreas cegueras de Longinos!

Desclávame mis clavos, Oh nueva madre mía!
Sinfonía de olivos, escancia tu llorar!
Y has de esperar,sentada junto a mi carne muerta,
cuál cede la amenaza, y la alondra se va!

Pasas..vuelves..tus lutos trenzan mi gran cilicio
con gotas de curare, filos de humanidad,
la dignidad roquera que hay en tu castidad,
y el judithesco azogue de tu miel interior.

Son las ocho de una mañana en crema brujo
Hay frío..un perro pasa royendo el hueso de otro
perro que se fue…y empieza a llorar en mis nervios
un fósforo que en cápsulas de silencio apagué!

Y en mi alma hereje canta su dulce fiesta asiática
un dionisíaco hastío de café!

My Song

•febrero 16, 2017 • Dejar un comentario

By Victor Munguia

If someone crosses the road
singing something you don’t know
dressing like an old cowboy,
listen the lyrics of his song

Every word has a meaning for
long time strangers together
sharing common hopes and worries
praying to the same unique God

The Lord already knows how much
I love to sing every morning
when the sun burns the earth
and it shines over you and me

None can overcome change,
breakup, leaving the life
we call routine, existence,
our saga beyond our world

If someone crosses the road,
silent, no rhythm, no lyrics,
it’s time to be strangers,
my song is about to end