El divorcio de mi musa

De Victor Munguia

Cuando me contaron que te habias divorciado
recordé los años que pasamos juntos en Lima,
las promesas que hicimos, los dias y noches
de paseos por La Colmena y la avenida Tacna.

Me vi, como entonces, de corbata y terno azul,
de camisa blanca con gemelos y reloj suizo,
me sigue gustando tu pelo, tu forma de hablar,
tus ojos almendra,el rouge de tus labios, tú.

Y te pienso lejana, con el corazón roto, triste,
renegando del amor y sus fantasías, su misterio,
pensando en buscarte un amante para olvidar todo,
e intentar un romance,sin apasionamientos

Divorciarse es terminar con los proyectos comunes,
con las fábulas de eternidad con que fuimos hechos
y desandar lo andado para acostarme solo en la cama,
sin poder dormir, tratando de ordenar las ideas..

Cuando supe de tu divorcio, me alegré un poco,
y te imaginé volviendo a nuestro pasaje vespertino,
de besos y alegría,hablando mucho en un café,
para escucharte nombres y hechos que no conocía

Tú siempre fuiste así,algo especial, algo común,
como las musas que los poetas nos inventamos,
de andar alegre, coqueta, y de risa espontánea,
en las largas avenidas hasta llegar a la Plaza

No te pongas triste, la vida continúa,
el amor tocará otra vez tu puerta,
y no habrán más tragedias ni reproches,
porque la historia continúa muñequita.

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~ por Victor Munguía en enero 11, 2018.

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