Madre, me voy mañana a Santiago (LXV)

De César Vallejo

Madre,me voy mañana a Santiago,
a mojarme en tu bendición y en tu llanto.
Acomodando estoy mis desengaños y el rosado
de llaga de mis falsos trajines.

Me esperará tu arco de asombro,
las tonsuradas columnas de tus ansias
que se acaban la vida.

Me esperará el patio, el corredor de abajo
con sus tondos y repulgos de fiesta.

Me esperará mi sillón ayo,
aquel buen quijarudo
trasto de dinástico cuero,
que para no más rezongando
a las nalgas tataranietas,
de correa a correhuela.

Estoy cribando mis cariños más puros.
Estoy ejeando, no oyes jadear la sonda?
no oyes tascar dianas?
Estoy plasmando tu fórmula de amor
para todos los huecos de este suelo.

Oh si se dispusieran los tácitos volantes
para todas las cintas más distantes,
para todas las citas más distintas.

Así, muerta inmortal. Así.
Bajo los dobles arcos de tu sangre,
por donde hay que pasar tan de puntillas,
que hasta mi padre para ir por allí,
humildóse hasta menos de la mitad del hombre,
hasta ser el primer pequeño que tuviste.

Así, muerta inmortal.
Entre la columnata de tus huesos
que no puede caer ni a lloros,
y a cuyo lado ni el destino
pudo entrometer ni un solo dedo suyo.

Así, muerta inmortal.
Así.

~ por Victor Munguía en diciembre 3, 2015.

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