La Maline

De Arturo Rimbaud

En el cuarto oscuro ,
que perfumaba
un olor a barniz y frutas ,
a gusto,tomé un plato belga
de sabor indescriptible
y me acomodé en la enorme silla.

Mientras comía,
escuchaba el reloj
feliz y tranquilo.

La cocina se abrió
en un soplo,
y la sirvienta vino,
no sé bien por qué

Maldita medio deshecha,
vistiendo desaliñada,
y mientras pasaba
su tembloroso dedo
por su mejilla,
una rosa y melocotón
blanco de terciopelo ,
hacía pucheros
en su labio infantil.

Ella puso los platos ,
cerca de mí ,para facilitarme ;
entonces , como que –
por supuesto por un beso –
susurró : ” tocame ,
tomé un frío en la mejilla..”

~ por Victor Munguía en octubre 19, 2015.

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