Confidencia en alta voz

De Sebastián Salazar Bondy

Pertenezco a una raza sentimental,
a una patria fatigada por sus penas,
a una tierra cuyas flores
culminan al anochecer,
pero amo mis desventuras,
tengo mi orgullo,
doy vivas a la vida
bajo este cielo mortal
y soy como una nave
que avanza hacia una isla de fuego.

Pertenezco a muchas gentes
y soy libre,
me levanto como el alba
desde las últimas tinieblas,
doy luz a un vasto campo
de silencio y oros,
sol nuevo, nueva dicha,
aparición imperiosa
que cae horas después
en un lecho de pesadillas.

Escribo, como ven,
y corro por las calles,
protesto y arrastro
los grillos del descontento
que a veces son alas en los pies,
plumas al viento que surcan
un azul oscuro,
pero puedo quedarme quieto,
puedo renunciar,
puedo tener como cualquiera
un miedo terrible,
porque cometo errores
y el aire me falta
como me faltan el pecado,
el pan, la risa, tantas cosas.

El tiempo es implacable
como un número creciente
y comprendo que se suma
en mi frente, en mis manos,
en mis hombros, como un fardo,
y pertenezco al tiempo,
a los documentos,
a mi raza y mi país,
y cuando lo digo en el papel,
cuando lo confieso,
tengo ganas de que todos
lo sepan y lloren conmigo.

~ por Victor Munguía en enero 7, 2013.

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