Experiencia judicial

De Victor Munguía

Vestia jacket de cuero color negro,
botas grandes que hacian ruido al caminar,
tenia la barba crecida, el cabello desordenado
y poco espacio para mis ideas libertarias

Me acerqué al juez que queria decirme algo,
y para no quedarse mudo, falto de expresión,
lo oí balbucear : How are you doing ?
con una voz repugnante que maltrataba.

El clerk era un hombre de corbata, mediocre,
tristemente orgulloso del puesto que ocupaba,
no me miró y dijo “no hay un deal posible”,
mi rostro era sereno, calmado, sin emociones

Al otro lado estaba ella, acompañada de su abogado,
una asistenta social, dos paralegals y una secretaria
que asistian a este proceso con que terminaban
los sueños paralelos del amor de mi vida

El juez me preguntó dónde está su abogado ?
“yo soy mi abogado”, le respondi con voz firme
me abri el jacket un poco porque me ahogaba,
respiré hondo y añadi : “le dejo todo, no importa”

Está seguro me preguntó el magistrado
y le contesté si, completamente, es solo dinero
y alli acabó todo, ella sonreia feliz y yo me iba
por un pasillo largo lleno de curiosos y litigantes.

Llegué a mi apartamento, empaqué mis cosas,
y me fui de aquel pueblo que queria tanto, para siempre,
en silencio, como cualquier desconocido o visitante,
no hubieron adioses, llantos, despedidas ni abrazos.

Queria olvidar pero no pude porque aquel tiempo
ya no existia hace mucho y yo era un hombre solo
sin recuerdos felices ni amargos, un hombre solo al fin.

~ por Victor Munguía en febrero 24, 2009.

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