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Hasta siempre, Comandante Ché Guevara !

Canción de Carlos Puebla

Aprendimos a quererte,
Desde la histórica altura,
Donde el sol de tu bravura
Le puso cerco a la muerte.

Aquí se queda la clara,
La entrañable transparencia
De tu querida presencia,
Comandante Ché Guevara.

Tu mano gloriosa y fuerte
sobre la historia dispara,
cuando todo Santa Clara
Se despierta para verte.

Aquí se queda la clara,
La entrañable transparencia
De tu querida presencia,
Comandante Ché Guevara.

Vienes quemando la brisa
con soles de primavera
para plantar la bandera
con la luz de tu sonrisa

Aquí se queda la clara,
La entrañable transparencia
De tu querida presencia,
Comandante Ché Guevara.

Tu amor revolucionario
te conduce a nueva empresa,
donde espera la firmeza
de tu brazo libertario.

Aquí se queda la clara,
La entrañable transparencia
De tu querida presencia,
Comandante Ché Guevara.

Seguiremos adelante
como junto a tí seguimos
y con Fidel te decimos:
“Hasta siempre Comandante!”

Aquí se queda la clara,
La entrañable transparencia
De tu querida presencia,
Comandante Ché Guevara

Olga

De Victor Munguia

Una muchacha viajando en microbús con destino a no sé dónde, y yo mirando a través de la ventanilla las calles de Lima, sintiéndome cada vez más alejado de estos paisajes que me prometí nunca olvidar, compartiamos a esta hora de la mañana el mismo asiento posterior.

No le presté atencion, juro que ni siquiera me fijé en ella, estaba medio golpeado por las noches de juerga con los progresistas y ni el duchazo o el café me podian levantar.Quería llegar de una vez al Centro Cívico,meterme a la cafetería y desayunar antes de ir al escritorio.

Sinembargo, no pude evitar ser parte de la discusión que ahora sostenían el cobrador de este micro y mi compañera de asiento,y todo por un sol más o menos que una decía que le habia alcanzado y el otro que le faltaba.El tipo se estaba poniendo atrevido y la trataba con palabras soeces, le dije que se modere y me contestó con usted no es la bronca. Molesto por su respuesta saqué un sol y se lo dí en la mano, ahora tienes el dinero completo y sigue cobrando, no fastidies más.

Su absurda lógica lo hizo argumentar que ella era la encargada de pagarle y no yo. Al diablo con eso toma tu sol y vete, entendido ? se lo grité para que supiera que no jugaba.Se fue murmurando algo y ella me pidió disculpas, hablaba enfurecida del servicio de transporte y recién pude ver sus ojos verdes y ese rostro hermoso que asocié inmediatamente con las cantantes chicha.

Me llamo Olga se presentó sin reparos, le di la mano y ante su figura que proponia el morbo, me sentí estúpido, fuera de moda, a mi edad, ridiculamente enfundado en un terno y corbata, algo propio de los burócratas y los que tienen horario, reglas y tareas que cumplir para ganarse la vida.Le dije mi nombre, y oi sin sorpresa su halago, que bonito es, yo soy el que debo decirte eso ,le aclaré, seguidamente preguntó dónde bajaría, le informé que iba hasta el Centro Cívico y sonriendo bonita, trató de adivinar sobre mi : eres raya o abogado ?.

Lo dices por mi corbata, los lentes o el terno azul ? Ni lo uno ni lo otro, soy oficinista, algún día quisiera un puesto de investigador, estudiar leyes y ser juez pero lo dudo, estoy juntando dinero para irme del pais.Tú también ? pareció sorprenderse. Si, yo también. Le di mi número telefónico y me di cuenta que no sabia nada de ella.

Y tú que haces ?, empecé mi cuestionario. Voy a ver a unas amigas que confeccionan ropa bien achore, las ayudo a vender los pedidos y me hago el dinero que necesito, no tengo que quedarme ocho horas entre cuatro paredes ni ponerme corbata.Se reia de mi ? Era asi ella ? Me confundian sus palabras.
Al darle la mano para despedirme prometió que me llamaria para devolverme el sol, cuándo ? quise saber, esta tarde, la oí decir,  ya cuando bajaba.

Aquella tarde, los progresistas,amigos de siempre,dirigentes sindicales, revolucionarios de cafetín y bohemios empedernidos se juntaron al término de las labores y en su caminata hacia Belén que terminaba en el Bar Munich o La Llegada, iban discutiendo acerca de las medidas de fuerza que tomarian en caso el gobierno no resolviera el pliego de peticiones, algunos querian unirse a la CGTP, otros no, todos se reclamaban inclaudicables y no se cansaban de discutir sobre lo mismo.

Olga no me habia llamado y pensé que esa mujer era una de tantas que se te cruzan en el camino y dicen cosas solo por darse importancia y alimentar su ego, en su mundo un muchacho como yo no tenia cabida ni importancia. Había sido un encuentro fugaz  en el tiempo y el espacio que evidentemente nos separaba.

Esa mañana al contarle mi encuentro a un compañero de oficina , me confirmó lo que sospeché..es una achorada, y no te habló de Malambito ? Seguramente allí para, hay fiestas viernes,sabado y domingos con grupos chicha, los dias de semana el bar esta abierto, pero es un sitio para bravos.

Obsesionado por saber si eso era verdad, les sugeri a los progre que por una vez dejaramos los sitios conocidos, que fueramos a Malambito, y estuvieron de acuerdo. Eramos ocho y caminamos desde el Centro Civico, conversando, por la Plaza San Martin, atravesamos La Colmena y sus luces con cientos de rostros que se confundian con la cartelera de los cines y el comienzo de la noche.

Malambito, ese dia y a esa hora, tenia un aspecto decadente, era un salón grande parecido a un corralón, al fondo se disponia un estrado donde triunfaban los Destellos, Los Mirlos, el Grupo Celeste, Los Ecos que hacian delirar a los chicheros al ritmo de la cumbia peruana en esa época.

Los parroquianos bebian pilsen y cristal en grandes cantidades, la música era ruidosa, y las pocas personas que estaban aqui, se levantaban de sus asientos y hacian pasitos para exhibirse. El trago hacia sus efectos. Pedimos un cacho y cinco dados, brindabamos y mirabamos a los forajidos y forajidas achorarse hasta el cansancio, con gestos poco conocidos para mi entonces.

De pronto la vi, si era ella, Olga, compartia una mesa con tres tipos y dos féminas,vestia unos jeans rojos y blusa del mismo color. Su galan era un sujeto alto,pantalones con bolsillos por todas partes y la camisa abierta, se cree malo, pensé.

A ratos, Olga lucia su cuerpo moviéndose cadenciosa mientras los demás hombres la deseaban lujuriosa, lasciva,agotadoramente. Tuve celos de los malandros que la rodeaban y me pregunté porqué. Ella era una desconocida que apenas habia encontrado por accidente en un microbús de Lima.

Los progresistas tampoco omitieron comentarios acerca de lo buena que estaba Olga y de la obscenidad pasé a la alegria cuando ella se acerco a mi, y sin que el otro se diese cuenta, mirándome, hizo el ademán que me telefonearia. Mandó un beso volado al vacio y su sonrisa me transportó a un futuro que yo no habia conocido todavía. Alzé mi copa y brindé por ella.

 

Penélope

De Víctor Munguía

Escribo tu regreso:
es una tarde de verano
en Elizabeth,
y apareces como ayer
despreciando la ausencia
y el vacío..
Aún me amas ?

No sé
si viajaste por los versos
con mi corazón a tu lado
tejiendo con paciencia
mi Penélope
siglo veintiuno..

No sé
si se juntaron en tu pecho
sensaciones no vividas.
y paseaste conmigo
en los lugares
de costumbre.

A mí también
me atrapó el embrujo
de una mirada
y he vuelto del pasado
en busca
de una estrella
desaparecida
en mi cielo

Bésame ahora
sin promesas
ni hasta luegos
agotemos este instante
infinito, eterno,
en que te veo nuevamente
y no quiero
no pienso
despertar del sueño.

Pedro Rojas

De César Vallejo

Solía escribir con su dedo grande en el aire:
 ”Viban los compañeros! Pedro Rojas”,
de Miranda de Ebro, padre y hombre,
marido y hombre, ferroviario y hombre,
padre y más hombre, Pedro y sus dos muertes.

Papel de viento, lo han matado: ¡pasa!
Pluma de carne, lo han matado: ¡pasa!
Abisa a todos compañeros pronto!
Palo en el que han colgado su madero,
lo han matado; lo han matado al pie
de su dedo grande!

Han matado, a la vez, a Pedro, a Rojas!
Viban los compañeros a la cabecera
de su aire escrito!
Viban con esta b del buitre en las entrañas
de Pedro y de Rojas, del héroe y del mártir!

Registrándole, muerto, sorprendiéronle
en su cuerpo un gran cuerpo, para
el alma del mundo, y en la chaqueta
una cuchara muerta. .

Pedro también solía comer
entre las criaturas de su carne, asear, pintar
la mesa y vivir dulcemente
en representación de todo el mundo.

Y esta cuchara anduvo en su chaqueta,
despierto o bien cuando dormía, siempre,
cuchara muerta viva, ella y sus símbolos.
Abisa a todos compañeros pronto!

Viban los compañeros
al pie de esta cuchara para siempre!

Lo han matado, obligándole a morir
a Pedro, a Rojas, al obrero, al hombre,
a aquél que nació muy niñín, mirando al cielo,
y que luego creció, se puso rojo
y luchó con sus células, sus nos, sus todavías,
sus hambres, sus pedazos.

Lo han matado suavemente
entre el cabello de su mujer, la Juana Vásquez,
a la hora del fuego, al año del balazo
y cuando andaba cerca ya de todo.

Pedro Rojas, así, después de muerto,
se levantó, besó su catafalco ensangrentado,
lloró por España
y volvió a escribir con el dedo en el aire:
Viban los compañeros! Pedro Rojas.
Su cadáver estaba lleno de mundo.
 

La madre del Camarada Pavel

De Victor Munguía

Malena corrió al cuarto de Miguelito y se encerró allí, no quería escuchar las noticias, solo acariciar sus “cosas”: el coche amarillo, la colección de canciones de los “hombres g”, las fotos de sus pocas novias, sus libros y su ropero lleno de casacas, chompas y zapatos. Lloró, lloró mucho, y tuvo la convicción que después de todo ese llanto ya no habrian más lagrimas y podría afrontar el resto de lo que le quedaba en memoria de su único hijo.

Cuándo dejó San Marcos, quién lo convenció para que se una a los subversivos y se sacrificara en esa forma, porqué tenía que pasarle eso a ella precisamente que solo queria ser feliz con la poca felicidad que podia tener una madre soltera ?

Estuvo en el cuarto casi dos horas, viendo la imagen de Miguelito en todas sus edades, habian sido muy felices en este corto tiempo, porqué el Señor tenía que arrebatarle lo más preciado de su vida ? Sin respuestas salió del rincón querido y endureció su corazón, no tenía miedo a nadie ni a nada, vió las noticias de la masacre, eran trecientos treintiun presos políticos, y en esa lista se encontraba su hijo. Estaba confirmado.

La pesadilla comenzó dos meses atrás cuando Miguelito fue detenido por la “dircote”, incomunicado, y ella tuvo que buscar un abogado, gastarse sus ahorros, y finalmente recibir las disculpas que “no se puede hacer nada contra el sistema”, “no es un asunto judicial sino político”.  Miguelito no era terrorista, comunista ni nada, era un muchacho educado en un colegio religioso, amigo de todos y de buén corazón. La última vez que lo vió libre se despidió con un “te veo en la noche” que no se cumplió.

En San Marcos, sus compañeros de la facultad de letras no sabian para nada de las actividades de la que fue acusado, menos que formara parte de un partido politico o que fuese activista. Pero el juez no los escuchó y Miguelito fue a la carcel. Ese fue el día más triste de su vida, el comienzo del via crucis de madre que le deparó el destino.

Y hoy, iba a reclamar su cadáver a las autoridades politicas para darle cristiana sepultura. Quién iría a responder a los familiares ? Quién le daria las razones de esta insanía ?  No lo sabía y decidió que no descansaría hasta encontrar a alguien que le diese una respuesta.

Donde iba repetía lo mismo,”mi hijo era bueno, tenía un gran corazón, y era muy religioso”…Por las noches las escenas trágicas regresaban en sus pesadillas, veía a Miguelito volando por los aires con una granada que unos uniformados le colocaban en la boca, ya no tenía rostro, estaba tendido en el piso, sangrando y gritaba mamá, mamá, le tocaba los ojos y decia te amo.

En una ciudad perdida de los Estados Unidos adonde se marchó para olvidar su tragedia, Malena no dejaba de pensar en su hijo..Miguelito era el “Camarada Pavel”, aquel terrible subversivo a quien acusaban el fiscal y la policía, culpándolo de ser miembro de una célula comunista ? No, no era cierto se convenció y siguió amando al retrato en la sala de su apartamento del building en que vivía, desde que llegó del Perú.