Soneto a Silvia
Del poeta revolucionario Mariano Melgar
Bien puede
el mundo entero conjurarse
contra mi dulce amor
y mi ternura,
Y el odio infame
y tiranía dura
de todo su rigor
contra mí armarse;
Bien puede
el tiempo rápido cebarse
en la gracia y primor
de su hermosura,
para que cual
si fuese llama impura
pueda el fuego del amor
en mí acabarse;
Bien puede en fin
la suerte vacilante,
que eleva, abate,
ensalza y atropella,
alzarme o abatirme
en un instante
Que al mundo, al tiempo
y a mi varia estrella,
más fino cada vez
y más constante,
les diré: Silvia es mía
y yo soy de ella.

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