La primavera que se fue
De Victor Munguia
Los tiempos de amor y revolución nos volvieron personajes de una historia que no quisimos escribir, se impregnaron en los libros, las calles, nuestras casas y los rostros de nuestro pueblo sufriendo nos castigaba las noches y los dias.
Nos amamos en medio de la convulsión y la vóragine de las convicciones y el combate fraticida. Nos amamos compartiendo ideales, siendo cada vez más solidarios, buscando una alternativa, una salida para nuestro compromiso. Y la patria roja, cada vez más distante, dividia nuestras vidas y destinos.
Donde te escondes ahora que la revolución acabó y no puedes decirme que estoy equivocado ? Dónde ocultas tus libros maoistas, tu sonrisa, tu aspecto profesoral, tu inocencia de mujer bonita ?
Has visto la muerte de cerca, la tortura, la desaparición de camaradas y amigos ? Llorar no cuesta nada, reir es importante, volver a sonreir es imprescindible, sigamos adelante, amémonos, seamos felices, olvidemos el pasado, hay que estrechar nuestras manos, recibirnos como lo que fuimos un día, rescatar el amor que tuvimos, caminar, caminar, caminar, amando La Colmena, el jirón de La Unión y el proletariado al volver del trabajo.
Ya todo terminó. El pasado se muere en soledad, los infantes ocuparon la Universidad, destrozaron los libros, y alguien dijo que Mariátegui estaba equivocado, que Lenin y los bolcheviques, Mao y la China Popular, Pol Pot, el Camarada Carlos se fueron con sus ideas que ya nadie compra en las veredas.
Nuestra primavera roja pasó, y fue hermosa, pequeña, demasiado triste si pensamos en los que nunca volverán porque asi es la guerra, porque asi es el amor y la vida no tiene retornos. Llorar no cuesta nada, reir es importante, sobrevivir es necesario.

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